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“¿Es
seguro el medicamento X?”. Contestar sí
o no
es complicado.
Todos
los medicamentos tienen riesgos, incluso utilizándolos
correctamente. Su seguridad es relativa, depende de quién
lo va a tomar, de para qué (el beneficio debe superar
al riesgo) y de si hay otras alternativas terapéuticas.
Además, el conocimiento sobre sus riesgos varía con el
tiempo.
Si
se autoriza la comercialización de un fármaco es
porque, con la información disponible, es
razonablemente seguro para el uso recomendado. Pero en
el momento de salir al mercado esa información es
limitada: los ensayos clínicos ofrecen datos de un número
reducido de pacientes seleccionados y sólo durante el
tiempo que dura el estudio; por ello no se detectan las
reacciones adversas a medicamentos (RAM) que se producen
a largo plazo, ni las que tienen una baja incidencia, ni
las que afectan a grupos de pacientes no incluidos en
los estudios.
Cuando su uso se extienda en el tiempo, en número de
personas y en condiciones reales de uso, ¿tendremos más
datos sobre su seguridad? En buena parte, dependerá de
nosotros, es decir, de la notificación espontánea de
sospechas de RAM. La conocida tarjeta amarilla (http://portalsalut.caib.es/psalutfront/subarea?idSubArea=38986)
es el medio por el cual todos los profesionales
sanitarios podemos —y estamos obligados por el RD
1344/2007— a notificar al Centro Autonómico de
Farmacovigilancia las sospechas de RAM. Se deben
priorizar las graves o inesperadas y las relacionadas
con medicamentos nuevos —comercializados en los últimos
cinco años—, actualmente identificados mediante un
triangulo amarillo.
La Dirección General
de Farmacia y el Servicio de Salud de las Islas Baleares
trabajan para incorporar a la historia clínica
informatizada un módulo para la notificación electrónica
de sospechas de RAM. Con ello confiamos en que los
profesionales sanitarios tengan a su alcance una
herramienta útil y fácil de emplear, en beneficio de
toda la comunidad.
Comité
Editorial
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